FUNDACIÓN AGRESTE promueve la concientización en la necesidad de hallar un equilibrio, ubicando los mejores sitios para conservar la naturaleza y sus recursos sin renunciar a los productos que estos proporcionan en forma sostenible, teniendo en cuenta las relaciones entre los recursos y servicios ambientales de los ecosistemas.

La Biodiversidad, o diversidad biológica, hace referencia a la amplia variedad de seres vivos en la Tierra y los patrones naturales que la conforman, resultado de millones de años de evolución, a través de procesos naturales, y también de la influencia creciente de las actividades del ser humano.

La biodiversidad involucra a todas las especies de plantas, animales, microorganismos y su material genético, incluye la variedad de ecosistemas y las diferencias genéticas dentro de cada especie que permiten la combinación de múltiples formas de vida. En cada ecosistema, los organismos vivientes son parte de un todo actuando recíprocamente entre sí, pero también con el aire, el agua, y el suelo que los rodean, es decir, su ambiente inmediato. La diversidad garantiza el bienestar y el equilibrio, los elementos que la componen conforman verdaderas unidades, que aportan y aseguran muchos de los “servicios” básicos para nuestra supervivencia.

En toda unidad, cada especie cumple una determinada función que ecológicamente se denomina nicho ecológico. Dos especies no pueden ocupar nunca el mismo nicho, pero puede haber ciertas superposiciones y por lo tanto cuantas más especies haya en una comunidad, mayor será la superposición de nichos. Los sistemas diversos sufren menos cambios que los simples. lo que

Esta cualidad es importante en cuanto al funcionamiento de un ecosistema, ya que la extinción de una especie, no ocasiona diferencias respecto al conjunto, pues puede ser reemplazada rápidamente en sus funciones por otra especie. Esta redundancia  ha contribuido de muchas maneras al desarrollo de la cultura humana, y representa una fuente potencial para solucionar necesidades futuras.

Aunque existen fluctuaciones periódicas o cíclicas que tienen lugar como fenómenos naturales incluso en ecosistemas estables, las especies sufren pérdidas de las que están capacitadas para recuperarse. Cuando la comunidad comienza a perder diversidad a favor de pocas especies que se adaptan a ese nuevo medio perturbado, pierde al mismo tiempo su capacidad de autorregulación. La pérdida de la diversidad causada por el ser humano significan una menor regulación del sistema.

Pese a que existen diversos mecanismos para mantener la biodiversidad, tales como maravillas naturales, especies, rasgos genéticos, poblaciones, hábitat y ecosistemas, con la utilización de los servicios, los controles en la producción de recursos naturales renovables, y en forma de oportunidades de recreación, turismo educativo e investigación, aún  se requiere un cambio de enfoque en la manera en la que se tratan los ritmos o escalas de tiempo de la naturaleza (migraciones, estaciones, huracanes, etc.) ya que raramente se encuentran sincronizados con los planes de las agencias o ciclos administrativos. Los programas de manejo deben anticipar los ciclos, así como la cantidad de tiempo que la sociedad requiere para adaptarse.

En los últimos años se han promovido iniciativas orientadas a la protección, restauración y uso de la biodiversidad que son planificadas con la participación de la comunidad, pero aún continúa avance de las tierras de cultivo y asentamientos urbanos, que convierten los espacios de protección en sitios demasiado pequeños como para servir de hábitat para especies locales o para mantener procesos propios de un ecosistema. Otro problema es que, generalmente, las iniciativas de conservación y uso sostenible se hallan sub financiadas, tienen poco personal y oportunidades de capacitación, y sus administradores no hacen uso de la información científica disponible para mejorar el manejo práctico o carecen de mecanismos efectivos para trabajar con los residentes.

Las experiencias en distintas partes del mundo han demostrado la necesidad de alinear las acciones entre comunidades y agencias, tomando conciencia de las relaciones entre los recursos y servicios ambientales de los ecosistemas, su empleo tradicional, el suministro de alimentos y la satisfacción de necesidades materiales, así como los límites de carga. Esto permite que, tanto administradores como comunidades de la región, dirijan su atención a componentes claves y estructuras ecológicas, que se manejen y supervisen las corrientes de agua, las migraciones estacionales, el tipo de especies y los recursos genéticos que existen, sabiendo cuáles requieren restauración, introducción o control, y cuáles se pueden criar en forma sostenible.