FUNDACIÓN AGRESTE promueve la sensibilización respecto de la importancia de las plantas en la sostenibilidad de los ecosistemas y la vida en el planeta. Las plantas y los árboles son los pulmones del planeta.

Aprende sobre ellos y cuídalos!

La vegetación es el primer e imprescindible eslabón que posibilita la vida en el planeta. Toda la energía que utilizan los seres vivos proviene de la luz del sol, y los únicos organismos capaces de aprovechar este tipo de energía para sintetizar moléculas orgánicas son las plantas verdes, a través del proceso de fotosíntesis. Cuando las plantas son comidas por los animales, estos incorporan la materia orgánica, lo que les permite crecer. Esta energía se transmite de unos animales a otros, formando los distintos eslabones de la cadena nutritiva.

A principios de la Era Primaria los vegetales sólo habitaban en el mar. Las primeras plantas que empezaron a poblar la tierra adaptaron su configuración y fisiología heredadas de las algas. En el transcurso del tiempo las distintas especies han ido experimentando una serie de mutaciones originando formas nuevas de lo que resultan nuevos órganos y variedad de especies. Los órganos capacitados para permitir la subsistencia en continente son: raíz, tallo y hojas.

Los factores físicos (luz, composición del suelo) y climáticos (pluviosidad, temperatura), diferentes en cada lugar del mundo, hicieron que de las miles de plantas que crecían en una determinada zona, sólo sobrevivieran las mejor adaptadas. Por ejemplo en una zona desértica, sólo subsisten la vegetación capaz de regular al máximo el consumo de agua, reteniéndola y acumulándola en sus tejidos; en la selva, el tallo tiende a alargarse buscando la luz, factor que escasea debido a la exuberante vegetación.

La diversificación también es una consecuencia de la evolución y de la adaptación al medio. A lo largo de millones de años han surgido y desaparecido muchas variedades de especies. Tal diversidad es la causa de que las plantas hayan podido colonizar casi la totalidad del planeta: los océanos, las aguas dulces continentales, los hielos polares y la tierra firme, desde los terrenos pantanosos a los más áridos e inhóspitos desiertos.