FUNDACIÓN AGRESTE comprende que el suelo es la principal fuente de recursos, la base a partir de la cual la enorme diversidad de especies brindan alimento y numerables servicios para el bienestar de la humanidad.

La desertificación, junto con el cambio climático y la pérdida de biodiversidad, fueron identificados como los mayores desafíos para el desarrollo sostenible durante la Cumbre de la Tierra de Río de 1992.

La Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) fue establecida en 1994, siendo es el único acuerdo internacional jurídicamente vinculante que une el medio ambiente y el desarrollo para la gestión sostenible de la tierra.

Los 195 países Parte de la Convención trabajan en conjunto para mejorar las condiciones de vida de las personas en las tierras secas, mantener y restaurar las tierras y la productividad de los suelos, y para mitigar los efectos de la sequía.

Como las dinámicas de la tierra, el clima y la biodiversidad están íntimamente conectadas, la CNULD colabora estrechamente con las otras dos convenciones elaboradas en Río'92: la Convención sobre la Diversidad Biológica (CDB) y la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).

Esta Convención compromete particularmente a las partes en un enfoque de abajo hacia arriba, fomentando la participación de la sociedad civil, especialmente de las poblaciones locales afectadas por la degradación de tierras y el avance de la desertificación.

Fundación Agreste es miembro de la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) desde hace más de diez años, y  ha participado de numerosas reuniones y grupos de trabajo, presentando también iniciativas propias para la sensibilización masiva de la temática y el involucramiento del sector privado.